Durante el año pasado, investigadores, políticos, diferentes grupos sociales y trabajadores han manifestado que es necesario poner límites a las actividades más arriesgadas y peligrosas basadas en Inteligencia Artificial.

El IA Now Institute, centro radicado en la Universidad de Nueva York, dedicado a la investigación interdisciplinar sobre las implicaciones sociales de la IA, en su informe anual ha sido bastante crítico sobre los efectos de estas tecnologías en los derechos civiles, sociales y del trabajo de las personas.

En el mencionado informe se analiza también el estado de aplicación y regulatorio de estas tecnologías a nivel global, identificando la situación actual de su uso y proponiendo una serie de recomendaciones para solucionar los problemas identificados.

Por otra parte, el informe señala que la falta de medidas efectivas no está acorde con la generalización de las tecnologías de reconocimiento facial e incluso de emociones, siendo estas últimas consideradas como intrusivas y hasta cierto punto violatorias de la intimidad.

Muchas propuestas, poca regulación

Si bien es cierto que las propuestas sobre criterios éticos aplicables a la Inteligencia Artificial abundan, los sistemas basados en esta tecnología siguen abarcando cada vez más espacios de gran importancia social como el empleo, la educación, la justicia penal y la salud entre muchos otros, sin que se hayan implantado estructuras de rendición de cuentas.

El desarrollo de sistemas de reconocimiento de emociones orientado a detectar determinados aspectos de la personalidad y salud mental, tiene un carácter intrusivo, según se destaca en el informe.

Otro aspecto a tomar en cuenta es el impacto ambiental derivado de la utilización de la Inteligencia Artificial así como también sus efectos sobre la asistencia sanitaria.

Adicional a todo lo anterior, la Inteligencia Artificial contribuye a aumentar la desigualdad entre los sectores que gozan de poder y los que no.

La Inteligencia Artificial amenaza con desplazar de manera desproporcionada a los trabajadores con salarios más bajos, reducir los salarios, la seguridad laboral y otras protecciones para los que más lo necesitan.

En virtud de todo lo señalado, los colectivos sociales, trabajadores e investigadores han ejercido presión para que tanto las empresas de tecnología y los gobiernos establezcan límites para el uso de la Inteligencia Artificial.

Recomendaciones

El informe del IA Now Institute en su parte final incluye una serie de recomendaciones dirigidas a los gobiernos, reguladores y desarrolladores.

La primera recomendación es que los reguladores prohíban el uso del reconocimiento de las emociones para la toma de decisiones que afecten el acceso a las oportunidades.

Tal recomendación se hace por que estas tecnologías se basan en fundamentos científicos muy debatidos de los que no deberían depender ciertas decisiones como la contratación laboral, el rendimiento de los estudiantes o las evaluaciones del dolor de los pacientes.

Así mismo, se sugiere que los gobiernos y las empresas detengan todo uso del reconocimiento facial en contextos sociales y políticos sensibles hasta que los riesgos se hayan estudiado a cabalidad y se establezcan las regulaciones para su uso.

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